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Partes de una caldera de gas

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Partes de una caldera de gas, problemas más comunes 

Las calderas de gas son una parte fundamental de nuestros hogares, de nuestras comunidades de vecinos e incluso de nuestros negocios, especialmente en temporadas de otoño e invierno. Es ese aparato tan imprescindible para la vida y que al mismo tiempo tanto “miedo” genera, por desconocimiento ante su funcionamiento y porque tememos que cualquier avería nos suponga un gasto extra inesperado. Por eso es importante conocer las partes de una caldera de gas, para poder solucionar (en la medida de lo posible) cualquier contratiempo sin necesidad de llamar a un especialista. 

Una caldera de gas defectuosa puede dar lugar a que las facturas aumenten o a pasar frío durante el invierno. Por eso, es clave mantener la caldera en buen estado de funcionamiento.

En este artículo queremos meternos en el esqueleto de este aparato que tanto confort produce y que al mismo tiempo, tanto nos inquieta, dando respuesta a muchas dudas que surgen cuando algo no funciona como debería.

Cómo funciona una caldera de gas

La caldera es un depósito cerrado (normalmente metálico) en el que se calienta cualquier fluido, en este caso agua. El funcionamiento de una caldera de gas es tan simple como quemar el gas, generar calor para calentar el agua y suministrarlo a todo el edificio o establecimiento. Esa agua caliente es la que se utilizará después para diferentes procesos de calefacción, como calentar radiadores de calefacción, agua caliente sanitaria, etc.

Las calderas de calefacción, ya sea que utilicen gas u otro combustible, operan de manera similar. En el esquema proporcionado, se pueden distinguir varias áreas clave de la caldera: el hogar, el quemador, la chimenea, el fluido a calentar (como el agua) y el intercambiador.

El quemador funciona como un mechero, generando la llama de la combustión mediante la entrada de gas y aire. Los gases calientes resultantes se liberan dentro del hogar de la caldera, donde el intercambiador cumple la función de calentar el agua al nivel deseado. En el intercambiador, el calor generado por la combustión se transfiere al agua, que entra fría y sale caliente. Este intercambiador suele adoptar la forma de una tubería larga en espiral, por la cual el agua fría recorre y se calienta con el calor de los gases de la combustión. El agua caliente luego se distribuye a través de los circuitos de calefacción de las viviendas, como los radiadores, así como para el suministro de agua caliente a los grifos.

Además, la caldera cuenta con una chimenea o tubería de salida al exterior para evacuar los gases producidos durante la combustión, que normalmente se liberan directamente a la atmósfera.

Por lo general, el circuito de radiadores de la calefacción funciona como un circuito cerrado: el agua caliente sale de la caldera hacia los radiadores, calienta la vivienda y luego retorna nuevamente a la caldera para aprovechar el calor residual.

Por último, en la parte superior de la caldera se observa un circuito electrónico que controla su funcionamiento de manera automática. Este circuito regula el quemador para mantener el agua a la temperatura deseada, programada a través de un termostato. Cuando se requiere más agua caliente, el circuito activa nuevamente el quemador para calentar más agua.

Tipos de calderas

Existen actualmente tres tipos de calderas de gas, cada una con sus propias características y funcionamiento:

    • Calderas de gas estancas: estas calderas tienen la cámara de combustión sellada, lo que significa que no consumen el aire del entorno. Esto las hace más seguras, ya que los gases de la combustión no entran en contacto con el aire interior de nuestros hogares.
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    • Calderas de gas de bajo NOx: estas calderas también son estancas, pero se distinguen por un diseño especial que reduce la emisión de óxidos de nitrógeno (NOx) durante la combustión.
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    • Calderas de gas de condensación: estas calderas también tienen una cámara de combustión sellada como las dos primeras, pero aprovechan la energía generada por el vapor de agua durante la combustión del gas. Parte de este vapor se condensa dentro de la cámara y libera energía, que las calderas de condensación utilizan para continuar el proceso. Son eficientes en el consumo de gas y muy seguras debido a su diseño cerrado.

Las calderas pueden ser de suelo o de pie, con una elevada potencia calorífica, o murales, las más instaladas comúnmente en viviendas y que suelen situarse en la pared de la terraza o de la cocina.

En función del servicio que proporciona la caldera, puede ser únicamente de calefacción, o proporcionar también el agua caliente de la vivienda. Aquellas que proporcionan ambos servicios se denominan calderas mixtas.

Partes de la caldera de gas

Bien, vamos a ver qué encontramos dentro de ese aparato tan especial e inquietante que nos permite tener calefacción o agua caliente, o ambas cosas:

    • Quemador: conocido como el “mechero”, este componente genera una llama de combustión al recibir gas por un lado y aire por otro, facilitando así el proceso de combustión.
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    • Hogar o cámara de combustión: esta área, también denominada “zona de intercambio”, es donde se liberan los gases generados durante la combustión para ser transferidos al intercambiador.
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    • Intercambiador: también conocido como el “calentador”, aquí es donde se transfiere el calor generado por los gases del hogar para calentar el agua a la temperatura deseada, ajustada previamente por los termostatos. El calor de la combustión se transfiere al agua, que entra fría y sale caliente. Este componente consiste en una tubería larga con forma de zigzag, a través de la cual el agua fría se calienta al pasar junto a los gases de la combustión. El agua caliente luego se distribuye a través de los circuitos de la instalación, como los radiadores o el suministro de agua caliente sanitaria
    • Circuito de humos: este circuito conduce los humos producidos durante la combustión hacia la caja de humos. 
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    • Caja de humos: este receptáculo recoge todos los humos generados para su posterior expulsión al exterior a través de la chimenea.
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    • Retorno de agua: se refiere a la tubería por la cual el agua de los radiadores o del sistema de calefacción retorna a la caldera.
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    • Salida de agua: esta tubería es por donde entra el agua al sistema.
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    • Circuito de agua: se trata de la tubería encargada de llevar el agua hacia la instalación para su uso.

Problemas más comunes de una caldera 

Los equipos y sistemas de producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS) en hogares, comunidades de vecinos, oficinas y otros espacios están en constante funcionamiento, este uso puede ocasionar desgaste y, en consecuencia, averías, especialmente en calderas más antiguas o con un mantenimiento deficiente. A continuación, exploraremos con más detalle algunos de los problemas más comunes y cómo abordarlos:

Fugas y goteos

Las fugas de gas son uno de los problemas más graves que puede experimentar una caldera de gas, ya que representan un riesgo inminente para la seguridad. En caso de detectar una fuga, es crucial actuar con rapidez y precaución. La presencia de un olor a gas inusual o un sonido de escape de gas deben ser tomados como señales de alerta inmediata. Ante cualquier indicio de fuga de gas, se debe cerrar la válvula de suministro de gas y ventilar el área abriendo puertas y ventanas. Posteriormente, se debe llamar a un profesional certificado en reparaciones de calderas para inspeccionar y reparar la fuga de manera segura y efectiva.

Los goteos de agua también pueden ser preocupantes y requieren atención inmediata para evitar daños mayores. Un goteo persistente puede ser indicativo de una pieza desgastada o corroída dentro de la caldera, como una junta, una válvula o un componente del sistema de calefacción. En algunos casos, la causa del goteo puede ser una corrosión en las tuberías, lo que puede ser difícil de detectar sin la ayuda de un profesional. Es importante no ignorar los goteos, ya que pueden provocar daños estructurales y pérdida de eficiencia en el sistema de calefacción si no se abordan adecuadamente. 

Baja presión de la caldera

La presión de la caldera es un aspecto crucial para que esta funcione correctamente. Una presión demasiado baja puede llevar a un rendimiento deficiente del sistema de calefacción y agua caliente. Las causas más comunes de una baja presión incluyen: la rotura de una válvula, las fugas de agua y el purgado de los radiadores. Para verificar la presión de la caldera, se debe consultar el manómetro, que generalmente se encuentra en la parte frontal de la unidad. Si la aguja del manómetro indica una presión inferior a 1 bar, es necesario tomar medidas para corregir el problema.

Es importante inspeccionar visualmente la caldera en busca de cualquier fuga de agua evidente que pueda estar causando la baja presión. Si se detecta una fuga, se debe llamar a un técnico de inmediato para repararla y restablecer la presión adecuada. Además, es recomendable purgar los radiadores para eliminar cualquier aire atrapado que pueda estar contribuyendo a la baja presión. Si se sospecha que una válvula está rota o dañada, se debe consultar a un profesional para su reparación o reemplazo.

Quemador que no se enciende

El quemador es una parte crucial de la caldera, responsable de la combustión del gas para generar calor. Si el quemador no se enciende correctamente, el sistema de calefacción y agua caliente puede dejar de funcionar por completo. Las razones detrás de un quemador que no se enciende pueden variar: desde una válvula bloqueada hasta problemas de presión o componentes electrónicos defectuosos.

En un intento inicial de solucionar este problema, se puede intentar reiniciar el suministro de gas y verificar si esto resuelve el problema. Sin embargo, si el quemador sigue sin encenderse, es recomendable llamar a un técnico especializado para realizar una inspección más detallada. 

Problemas con la salida de humos

La salida de humos es una parte esencial del sistema de ventilación de la caldera, ya que es responsable de eliminar los gases de combustión peligrosos de manera segura fuera del edificio. Si la salida de humos está bloqueada o restringida, puede provocar serios problemas de seguridad, incluida la acumulación de monóxido de carbono en el interior del edificio.

En el caso de una obstrucción en la salida de humos, la caldera puede activar un mecanismo de seguridad que la apaga automáticamente para evitar riesgos. Si se sospecha que hay un bloqueo en la salida de humos, se debe llamar a un técnico de inmediato para realizar una inspección y eliminar cualquier obstrucción de manera segura. Además, si se observa agua saliendo por la salida de humos, esto puede indicar un problema de inclinación incorrecta de la tubería o un atasco en el desagüe, lo que también debe abordarse de manera rápida y eficiente para evitar daños mayores.

Radiadores que se mantienen fríos

La falta de calor en los radiadores puede ser un problema frustrante y puede deberse a varias causas diferentes. La acumulación de aire o suciedad en el sistema de calefacción puede obstruir el flujo de agua caliente a los radiadores, lo que resulta en una distribución desigual del calor. Además, una presión insuficiente en la caldera puede contribuir a este problema al limitar la cantidad de agua caliente que se distribuye a través del sistema.

Para abordar este problema, se puede intentar purgar los radiadores para liberar cualquier aire atrapado en el sistema. Si esto no resuelve el problema, puede ser necesario que un técnico realice una limpieza profunda del sistema para eliminar cualquier acumulación de suciedad o sedimento que esté causando obstrucciones. Además, es importante verificar la presión de la caldera y asegurarse de que esté dentro del rango recomendado para un funcionamiento óptimo del sistema de calefacción.

Fallos del termostato

El termostato es responsable de regular la temperatura en el hogar y asegurar un funcionamiento eficiente del sistema de calefacción. Los fallos en el termostato pueden manifestarse de varias maneras, incluidas fluctuaciones de temperatura, encendido y apagado aleatorio y lecturas inexactas de temperatura. Estos problemas pueden deberse a un cableado suelto, un mal funcionamiento del dispositivo o ajustes incorrectos por parte del usuario.

En un intento de solucionar este problema, se puede verificar el termostato para asegurarse de que esté correctamente configurado y alimentado con energía. Si los ajustes básicos no resuelven el problema, puede ser necesario llamar a un técnico para realizar una inspección más detallada y determinar si se necesita reparar o reemplazar el termostato.

Ruidos de la caldera

Los ruidos anormales emitidos por la caldera pueden indicar problemas subyacentes que requieren atención inmediata. Estos ruidos pueden variar desde zumbidos y zumbidos hasta golpes y chirridos, y pueden ser causados por una variedad de factores, como suciedad en el intercambiador de calor, problemas con la válvula de gas o desgaste en los componentes internos.

Para abordar este problema, se puede intentar identificar el origen del ruido y determinar si se necesita una limpieza, ajuste o reemplazo de componentes. Sin embargo, debido a la complejidad de la caldera y la variedad de problemas potenciales, es recomendable llamar a un técnico calificado para realizar una evaluación completa y realizar las reparaciones necesarias para restaurar el funcionamiento óptimo de la caldera. Ignorar los ruidos de la caldera puede resultar en daños mayores y costosas reparaciones en el futuro, por lo que es importante abordar cualquier problema de ruido de manera oportuna y adecuada.

Al conocer estos problemas comunes y cuándo es necesario llamar a un profesional cualificado, podrás mantener tu caldera de gas en óptimas condiciones y garantizar la seguridad y eficiencia de tu sistema de calefacción y agua caliente. No subestimes la importancia del mantenimiento regular y la pronta atención a cualquier problema que surja.

Ventajas de tener una caldera de gas

Las calderas de gas ofrecen numerosas ventajas que las convierten en una opción atractiva y eficiente para la calefacción del hogar. Estas ventajas incluyen:

    • Menor impacto ambiental: las calderas de gas natural emiten la menor cantidad de gases en comparación con otras opciones de combustible. Esto contribuye a reducir la huella de carbono y a mejorar la calidad del aire. Es importante realizar inspecciones periódicas y asegurar una ventilación adecuada para garantizar un funcionamiento óptimo y seguro.
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    • Ahorro de energía: el uso de calderas de gas supone un importante ahorro en los costos de energía del hogar u oficina a largo plazo. A pesar de que la instalación inicial puede tener un costo más elevado, los beneficios se reflejarán en facturas de calefacción más bajas cada mes.
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    • Menos necesidad de mantenimiento: las calderas de gas no requieren tanques de almacenamiento ni sistemas especiales para el transporte del gas natural, lo que las hace más fáciles de mantener en comparación con otros sistemas de calefacción. Esto reduce la necesidad de realizar mantenimientos costosos y complicados.
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    • Mayor eficiencia energética: las tecnologías que utilizan gas natural, especialmente las calderas de condensación, ofrecen un rendimiento superior y una mayor eficiencia energética. De hecho, las calderas de condensación pueden ser hasta un 14% más eficientes que otros tipos de calderas, como las de biomasa.
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    • Mejora de la calidad del aire: las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) de las calderas de gas pueden reducirse significativamente en comparación con otras opciones de combustible, como las calderas de biomasa. Esto contribuye a mejorar la calidad del aire y a reducir los impactos negativos en la salud humana y el medio ambiente.
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    • Reducción del efecto invernadero: las calderas de gas natural emiten menos dióxido de carbono (CO2) en comparación con las calderas que funcionan con otros combustibles, como el gasóleo. Esto ayuda a combatir el cambio climático y a reducir el efecto invernadero, contribuyendo así a la protección del medio ambiente.

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