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¿Apagar la calefacción o mantener encendida?

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¿Encender y apagar la calefacción o mantener encendida?

En cuánto a ahorrar en consumo de calefacción de gas natural, qué es mejor, ¿apagar calefacción o mantener encendida? Pocas cosas han generado tanta división como esta pregunta. Bueno, quizá el debate de la piña en la pizza o la tortilla de patata con o sin cebolla… Pero es que en cuanto la división de opiniones trata sobre algo tan vital como el consumo energético, es necesario hacer una pausa e informarse sobre los mitos en torno a esta diatriba para no acabar llevándonos una sorpresa desagradable.

Cómo funciona el sistema de una calefacción de gas natural

Lo primero y más importante es saber cómo funciona el sistema de una calefacción de gas natural. Todos los tipos de calefacción tienen el mismo objetivo: incrementar la temperatura de un espacio; esto sin importar el tamaño del mismo o la forma en que se alimente.

Algunos sistemas utilizan agua, diferentes tipos de combustible, electricidad o energía para lograr el objetivo. En ellos, los procesos internos pueden absorber la humedad del ambiente y liberar calor, o simplemente incrementar la temperatura generando calor desde el equipo. Es importante que el sistema tenga la capacidad de calentar el espacio en el que se ha instalado.

Si utilizamos un sistema de calefacción pequeño en un espacio amplio, necesitarás mucho más tiempo y energía para que este se caliente, como en el caso de oficinas y negocios, en los que casi siempre encienden el sistema de calefacción mucho antes de abrir, para que este alcance la temperatura óptima. En el caso contrario, estarás utilizando más energía de la necesaria, desperdiciando por completo su capacidad. Los conceptos de capacidad y espacio son muy importantes para una persona ahorradora y es conveniente alcanzar la eficiencia energética.

Entonces, ¿apagar y encender la calefacción o dejarla encendida? 

Seguramente has escuchado múltiples teorías que aseguran que es mejor dejarla siempre conectada y a una temperatura media, ya que si se enfría la casa y se enciende, el consumo de pasar de 15 °C, por ejemplo, a 20º o 21 °C supone un gasto mayor. La realidad es que, si dejamos la calefacción durante 24 horas el consumo medio total es de 16.800Wh, mientras que si se enciende únicamente durante 12 horas, se consumiría 9.827Wh. 

Todas las casas sufren pérdidas de calor durante el día, ya que nuestros domicilios no están completamente aislados y la pérdida a través de muros, rendijas de puertas y ventanas y a través de los propios cristales que dan a la calle es habitual. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cuánto tiempo estamos en casa? Dependiendo de la respuesta sabremos si nos compensa dejar la calefacción puesta mientras no estamos en ella.

Teniendo en cuenta los gastos y el tiempo que estamos en casa, el verdadero ahorro dependerá de cada caso. No es lo mismo estar fuera de cada unas 8 horas, que salir puntualmente de ella. En el primer caso, sería adecuado apagar la calefacción durante las horas en las que no estamos en casa y en el segundo caso, tendría sentido no hacerlo.

¿Cómo usar de manera eficiente la calefacción en casa? 

Para usar de manera eficiente la calefacción en casa, te damos algunos consejos generales que te ayudarán a sacar el mayor rendimiento a esta al menor coste:

    • Ajusta la temperatura adecuada: mantén la temperatura en un nivel en el que estés cómodo en casa y que tenga en cuenta las regulaciones estatales. Por lo general, 18-21°C es una temperatura confortable para la mayoría de las personas.
    • Programa tu termostato: utiliza un termostato inteligente programable para ajustar la temperatura según tu horario. Puedes reducir la temperatura cuando no estás en casa y programarlo para que caliente la casa antes de tu llegada o programar su apagado durante la noche para ahorrar energía.
    • Mantén el equipo de calefacción limpio: asegúrate de que los radiadores, calentadores o sistemas de calefacción estén limpios y en buen estado de funcionamiento para que sean más eficientes. Programa un mantenimiento regular de tu sistema de calefacción para asegurarte de que funcione de manera eficiente.
    • Zonifica la calefacción: si tienes la posibilidad de usar sistemas de calefacción zonificados para calentar solo las áreas que estás utilizando en ese momento, no dudes en hacer un uso inteligente de esta opción y ahorrarás gastos innecesarios.

Recuerda que cada hogar es diferente, por lo que es importante ajustar estos consejos a tus necesidades específicas y a tu sistema de calefacción. Además, asegúrate de seguir las recomendaciones de seguridad del fabricante de tu equipo de calefacción.

Consejos para mantener el calor en casa

¿Conoces esa frase tan famosa sobre la sostenibilidad que dice que quien menos contamina es quien menos residuos genera? Pues bien, con el gasto de calefacción es algo parecido. Gastar menos no solo es bueno para tu bolsillo, sino para el planeta.

Aquí te damos unos buenos consejos que te ayudarán en estos meses más fríos a evitar pérdidas de calor en casa y aumentar el ahorro energético:  

    • Aísla tu hogar: asegúrate de que tu hogar esté bien aislado. Esto incluye sellar puertas y ventanas con burletes, añadir aislamiento en el ático y las paredes, y asegurarte de que no haya fugas de aire frío.
    • Ventila adecuadamente: ventila tu hogar durante el día para permitir que entre aire fresco y se purifique el ambiente, y cierra las ventanas y persianas por la noche para bloquear el frío del exterior.
    • Utiliza cortinas: una vez que se pone el sol, cierra las cortinas y baja las persianas para crear una capa adicional de aislamiento. Esto ayuda a retener el calor generado durante el día y reduce la pérdida de calor a través de las ventanas, que son uno de los puntos más críticos en cuanto a la fuga de calor en cualquier hogar. Te aconsejamos usar cortinas aislantes de luz y temperatura (con forro térmico).
    • Utiliza alfombras y tapetes: coloca alfombras y tapetes en el suelo para aislarlo y ayudar a retener el calor en las habitaciones. En los meses más fríos se nota considerablemente una disminución de la pérdida de temperatura.
    • Bloqueadores de corrientes de aire para puertas: algo tan simple como un bloqueador de corrientes de aire (también conocido como burlete de puerta) puede hacer una gran diferencia. Puedes hacer uno casero rellenando un tubo de tela con materiales aislantes como lana o incluso ropa vieja.
    • Sella grietas y fisuras: inspecciona las paredes, techos y suelos en busca de grietas y fisuras y séllalas para evitar la pérdida de calor.
    • Utiliza ventiladores de techo: en invierno, puedes invertir la dirección de los ventiladores de techo para hacer circular el aire caliente que se acumula en el techo hacia abajo.
    • Utiliza ropa abrigada: vístete con ropa adecuada al clima para mantenerte abrigado en los meses más fríos en lugar de aumentar la temperatura de la casa.

Cómo aprovechar otras fuentes de calor en casa

Aprovechar otras fuentes de calor en casa puede ayudarte a reducir tu consumo de energía y mantener un ambiente más cálido. Algunas de las formas de aprovechar ese calor son:

    • Aprovecha la luz solar: durante el día, abre las cortinas o persianas en las ventanas orientadas al sur para permitir que entre la luz solar. La luz solar no solo proporciona iluminación natural, sino que también genera calor.
    • Utiliza electrodomésticos eficientes: algunos electrodomésticos, como el horno, la estufa, la lavadora y la secadora, generan calor durante su funcionamiento. Aprovecha a utilizar estos electrodomésticos en invierno cuando estés en casa, o en las horas más frías como la noche, para calentar la zona en la que estés haciendo otras tareas, como por ejemplo cocinar.
    • Cocina de manera estratégica: cocinar en casa genera calor. Puedes planificar comidas que requieran un tiempo de cocción más largo y utilizar el horno o la estufa para aprovechar el calor que generan. Después de cocinar, deja la puerta del horno abierta (apagado) para liberar el calor residual en la cocina.
    • Utiliza fuentes de calor naturales: si tienes una chimenea o una estufa de leña, úsalas para calentar tu hogar. Estas fuentes de calor natural pueden ser muy efectivas para mantener un ambiente cálido y acogedor. Asegúrate de tener un buen sistema de ventilación y sigue las medidas de seguridad adecuadas.
    • Aprovecha la energía residual de electrodomésticos: algunos electrodomésticos, como el ordenador, el portátil, el televisor o las lámparas incandescentes, generan calor residual. Si es seguro hacerlo, coloca estos electrodomésticos cerca de las áreas donde necesitas calor adicional.
    • Utiliza mantas y ropa de cama: agrega mantas adicionales en tu cama y sofá para mantenerte abrigado sin tener que aumentar la temperatura en tu hogar.
    • Considera sistemas de calefacción alternativos: investiga sistemas de calefacción alternativos, como bombas de calor geotérmicas o sistemas de calefacción solar térmica, que utilizan fuentes de energía renovable para calentar tu hogar de manera más eficiente.

Recuerda que es importante utilizar estas fuentes de calor de manera segura y eficiente para evitar riesgos y maximizar el ahorro de energía. Además, ajusta tu estrategia de acuerdo con las condiciones climáticas y las características de tu hogar.

Si tienes la suerte de formar parte de una comunidad de vecinos en la que la calefacción es central de gas natural, es posible que pagues mucho menos por tu factura de consumo de calefacción y tengas todas las ventajas de una energía limpia y eficiente.

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